Robert Redford se despide de la interpretación con ‘The Old Man and the Gun’

Han pasado casi 60 años desde que un jovencísimo Robert Redford (Santa Mónica, California, 1936) debutara como actor en varias series de televisión. Hoy, la carrera de este gran intérprete está jalonada de grandes trabajos. Según ha expresado él mismo, The Old Man and the Gun será su último papel en el cine.

En esta cinta dirigida por David Lowery (En un lugar sin leyA Ghost Story), Redford se mete en la piel de Forrest Tucker, el líder de una banda llamada «Los Carrozas», compuesta por ancianos que optan por no emplear la violencia a la hora de cometer sus atracos. Esta historia, basada en hechos reales, rompe con muchos tópicos del cine de ladrones y cuenta con secundarios como Casey Affleck en la piel del detective John Hunt, que sueña con atrapar algún día a Forrest; Sissy Spacek como Jewel, la amante del protagonista, y Danny Glover y el músico Tom Waits como otros miembros de la banda de atracadores.

P_ ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de esta historia para querer protagonizarla y producirla?
R_ Que fuera real y que todo lo que se cuenta ocurriese. La descubrí un día leyendo The New Yorker. Cuando terminé el artículo, enseguida pensé: «esto es muy bueno. Creo que valdría para hacer una película». Se lo propuse hace tres o cuatro años a David Lowery, el director, antes de que rodáramos juntos Peter y el dragón. Es alguien por el que siento un gran respeto. Me dijo que le parecía buena idea. Luego, cuando ya habíamos estrenado aquel trabajo, volví a proponérselo. Le pregunté si todavía tenía interés en él y me dijo que sí. En ese mismo momento nos pusimos manos a la obra.

P_ ¿No te parece curioso que Forrest Tucker no dejara de delinquir conforme pasaban los años?
R_ Supongo que estaba enganchado a ese modo de vida. A mí lo que más me fascina de este personaje es que le atrapaban una y otra vez. Le detuvieron 17 veces. Pero también es cierto que salió de la cárcel en 17 ocasiones. Así que empecé a pensar que quizá ya daba por hecho que iban a atraparle. Y que eso no era lo que le divertía, sino el hecho de escaparse de la cárcel, incluso de Alcatraz, un lugar del que no es fácil salir. Esa cuestión me llamó muchísimo la atención. A Forrest le encantaba vivir, quería divertirse y que todo fuera emocionante. Como se ve en el filme, se dedica a robar bancos porque le gusta esa idea. Aunque es muy consciente de que pueden atraparle en cualquier momento y que acabará pasando los días en el interior de una celda. Seguro que en ese momento él se emocionaba y pensaba: «Vale. Y ahora, ¿cómo salgo de aquí?».

P_ Como actor, ¿qué sentimientos te despierta alguien como Forrest?
R_ Me parece un personaje maravilloso, lleno de vida y que arriesga mucho. Disfruta del peligro, sí, pero también es muy divertido. Y lo mejor de todo es que, en la vida real, nunca disparó a nadie. Llevaba siempre un arma que no estaba cargada y que sólo utilizaba para salirse con la suya. Nunca llegó a dispararla. De ahí el título de esta película. 

P_ ¿Qué crees que llevó entonces a Forrest a montar una banda como «Los Carrozas»?
R_ Sus miembros se conocieron en la cárcel y ahí descubrieron que tenían un interés común: robar bancos sin que nadie les atrapara. Decidieron ponerse a ello nada más salir de prisión. No estoy seguro de que fuera de ella ni él ni sus colegas pudieran tener una vida más o menos normal. Forrest se pasó mucho tiempo encerrado y yo creo que por eso concebía la cárcel como una especie de segundo hogar. Un hogar del que quería escapar…

P_ Es curiosa la relación que mantienen Jewel (Sissy Spacek) y Forrest…
R_ Creo que Jewel sabía muy bien quién era Forrest. Por eso él agradeció que, sabiéndolo, siguiera a su lado. Por eso la quería. Ella sabía a qué se dedicaba él. Y, aunque a Jewel no le hiciera mucha gracia, le quería por quién era, por cómo se comportaba con ella.

P_ Una relación no menos extraña es la que mantienen el detective Hunt y Tucker…
R_ Se respetan desde el momento en el que Forrest es consciente de que Hunt iba a ser quien al final le acabaría atrapando. A partir de ahí nace una conexión muy especial. Con el paso del tiempo, a Hunt sólo le interesó darle caza. Sin embargo, lo más sorprendente es que no podía ir más allá de Texas, su estado. A pesar de ello, Forrest llegó a ir por California, Montana… porque sabía que Hunt no podía seguirle. Si se le ocurría aparecer por Texas, era seguro que le atraparía. Se convirtió en un reto que hizo que esa lucha entre ellos se pareciese al juego del gato y el ratón. Un divertimento que acabó uniéndoles y fue divertido para ambos. Creo que, al final, Hunt llegó a respetar a Forrest Tucker.

P_ ¿En qué género crees que encaja mejor este largometraje?
R_ Para mí, esta película tiene mucho de western. Y lo creo porque hay un tipo que persigue a otro a quien, como decía, respeta profundamente. Si fueran dos animales, la relación entre Hunt y Tucker sería muy parecida a la que mantienen un depredador y su presa. Uno y otro saben cómo va a acabar el asunto. Mientras, uno intenta huir y, el otro, atraparle.

P_ ¿Qué sientes ahora que está a punto de dejar la interpretación?
R_ Llevo mucho tiempo en esto. Y, aunque tengo 82 años, en mi cabeza creo que todavía tengo 30. Pero no por eso dejo de saber que hay que aceptar la realidad. Algo que, por cierto, llevo haciendo desde que tenía 21 años…

Autor entrada: admin

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