La verdad sobre los cigarrillos electrónicos

El uso de cigarrillos electrónicos se implementa en la actualidad como una alternativa para contrarrestar los efectos adversos producidos por el consumo de tabaco; décadas después del descubrimiento de la relación directa entre este y principalmente el cáncer de pulmón. Los inicios de la lucha contra el consumo del cigarrillo tienen origen en 1954, cuando el epidemiólogo Richard Doll (1912-2005), confirma su hipótesis sobre la directa relación que existe entre el consumo del tabaco y el alto índice de mortalidad que se presentaba en personas que padecían de esta enfermedad en conjunto con la trombosis coronaria y otras 18 enfermedades de agresividad significativa.

Es en 1963 cuando se patenta por Herbert Gilbert la primera idea de los cigarrillos electrónicos, en base a la utilización de un dispositivo que hacía combustión con pulpa de celulosa y vapor perfumado, este proyecto no se pudo concretar en su totalidad, pues el mercado de la industria tabacalera presentaba un auge evidente y el consumo de cigarrillos tradicionales tenía una aceptación notable por las sociedades, ya que no había una difusión veraz y demostrada de los efectos que este podía ocasionar, así que, fue en el año 2003 cuando el proyecto se replantea por el farmacéutico Hon Lik.

En el 2004, se comienza a comercializar este dispositivo sustitutivo al consumo de cigarrillos tradicionales, en un formato un poco más largo que los de tabaco original y reciben el nombre de cigarrillo electrónico, vaporizadores o vapeadores, que en la medida en que los avances de la tecnología se han presentado, ellos han modificado su formato y funciones para prolongar el tiempo de carga de la batería, los aromas opcionales, entre otros. Este dispositivo funciona con propilenglicol por su capacidad de absorción de la humedad a su alrededor, nicotina y aromatizantes.

Está comprobado por innumerables estudios y difundido en cada uno de sus empaques y publicidad, que el consumo de cigarrillos es nocivo para la salud, las campañas en contra del uso de tabaco se han intensificado en los últimos diez años a nivel mundial, por lo que incentivar la eliminación de su hábito ha sido una de las premisas principales propuestas por la ley antitabaco, es este uno de los motivos por los que se crean los cigarrillos electrónicos, con la finalidad de que funcionen como dispositivos sustitutivos al uso del cigarrillo con el propósito de abandonar el hábito al tabaco, estos funcionan con una resistencia que se encarga de calentar su sistema para hacer combustión de una solución liquida que contiene diferentes componentes que pueden ser seleccionados por el usuario.

Los cigarrillos electrónicos, se debe resaltar, que tienen la función de ser utilizados como dispositivo sustitutivo, es decir, se supone que con él se va a evitar e incluso eliminar el consumo de tabaco, esto a su vez representa para el consumidor un ahorro representativo en la parte económica además de disminuir la toxicidad producida por el desecho de los filtros o colillas, que no solo tardan un período de 10 años en biodegradarse sino que durante su permanencia en el ambiente liberan sustancias nocivas producidas por los metales pesados que contiene.

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